La situación laboral y el alto índice de fracaso escolar, hace que cada vez más jóvenes decidan retomar o ampliar sus estudios. A esto se suman los estudiantes que en estos días se enfrentan a la prueba de acceso a la universidad y los que finalizan sus estudios reglados e inician formación de especialización. En general, un amplio colectivo que en los próximos días formalizará sus plazas para el curso 2013-2014.
Una vez valoradas todas las opciones, algunos de los criterios decisivos para optar por un centro de formación son las salidas profesionales, es decir, las prácticas en empresas, la bolsa de empleo y la oportunidad de conseguir un puesto de trabajo al finalizar.
Hace unas semana, en EEUU una veintena de graduados demandó a sus respectivas universidades por publicidad engañosa, ya que la cifra de colocación laboral de sus titulados que facilitaron no se corresponden con la realidad. Muchos de los demandantes pagaron entre 6.000 y 30.000 euros por curso, para acabar trabajando como camarero en algunos casos. Esta situación no se ha llegado a producir en España de una manera tan llamativa, pero los precios de algunas titulaciones, cursos de especialización o formación de postgrado, van ligados a las expectativas de contratación. Otro de los criterios por los que condiciona a los estudiantes a pagar más por un curso o decantarse por un centro de formación y no otro, es la validez del título que acredita sus conocimientos una vez finalizado. La homologación oficial que le permita acceder a otros cursos o le habilite para ejercer una profesión. En España no es habitual quejarse porque un centro de formación no cumpla con la información que fa... leer más