A estas alturas del año no hay quien se salve de estar cansado. Todos necesitamos un respiro, y pasar unos días fuera de nuestro contexto habitual es el mejor balón de oxígeno.
En contra de lo que muchos creen, descansar no es sinónimo de no hacer nada. Se trata más bien de activar esa parte de nosotros que tenemos entumecida por las obligaciones diarias. Por mucho que nuestras ocupaciones –trabajo, estudios...- sean a fin de cuentas un proyecto personal, hay parcelas de nuestra vida que se ven reducidas o ignoradas por el ritmo “sprinter" o “machacón" del día a día. Sin embargo, no desaparecen. Y de vez en cuando, sobre todo en verano, nos dan un toquecito en el hombro.
Ahora que seguramente tienes planes para el próximo año, es tiempo de tumbarte a la bartola, tomar el sol y si es posible ver un poco de mundo.
Si el año te ha sabido a poco, tal vez un curso de verano (en estos el ambiente suele ser más relajado), un taller o una conferencia sean formas de dedicarle tiempo a esos temas que también te interesan y que tienes abandonados.
Leer ese libro que tienes pendiente, practicar inglés fuera de España, quedar con esos amigos para los que nunca tienes tiempo,... leer más