Los 7 desafíos de la universidad española tras la pandemia

Sofía Riesco

Sobrecualificación, descenso de los estudiantes de Grado en universidades públicas o fomentar la internacionalización y la investigación son algunos de los retos que destaca el Informe CYD 2019.

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Si hay algo que ha demostrado la pandemia del coronavirus en el sistema universitario español es, más allá del esfuerzo por pasar a la docencia online en tiempo récord, ha sido la capacidad que tienen las universidades de contribuir al desarrollo de la sociedad. Durante los primeros meses en los que había escasez de material sanitario, muchas instituciones de educación superior se pusieron manos a la obra para, ya no solo donar, sino crear respiradores o pantallas protectoras.

Pese a esta contribución, la falta de financiación y apuesta por la investigación continúan siendo uno de los principales desafíos a los que se enfrenta la universidad española, tal y como revela el Informe CYD 2019. De hecho, el estudio destina su monografía a analizar las causas de la relativamente reducida presencia de la transferencia en la investigación universitaria y, en particular, de la creación de spin-off y licencias de patentes en las universidades españolas.

Más allá del COVID-19, la universidad ya se enfrentaba a otros retos, como son la convivencia entre públicas y privadas, la sobrecualificación de los estudiantes, la transferencia tecnológica, la financiación universitaria, la internacionalización, la responsabilidad social y las políticas de igualdad. Durante la presentación del informe, su coordinador Martí Parellada, ha detallado los aspectos más importantes de cada uno de ellos:

1. Aumento de las universidades privadas en España
La última universidad pública que se creó fue la Politécnica de Cartagena en el año 1998. Desde entonces y hasta hoy se han creado 22 universidades privadas en España. Como resultado, actualmente hay 39 universidades privadas (contando las dos últimas aprobadas) frente a 50 públicas. “Si las tendencias observadas en los últimos tres cursos se extendiesen en el tiempo, en dos décadas la participación de las universidades privadas sería mayoritaria en el conjunto del sistema universitario español", afirma Parellada.

Esto se refleja también en un aumento del número de estudiantes matriculados en la privada al mismo tiempo que desciende, por séptimo año consecutivo, el porcentaje de alumnos de Grado en universidades públicas. Para afrontar este reto, la Fundación CYD aboga por introducir criterios de calidad en el sistema universitario, como ya está haciendo el Ministerio de Universidades con el Real Decreto que establece los requisitos que deben reunir las universidades para estar consideradas como tal.

2. ¿Graduados universitarios sobrecualificados?
Si bien hay un porcentaje elevado de graduados universitarios que están ocupando puestos de baja cualificación, este reto no lo debe afrontar solo la universidad, sino la sociedad en su conjunto. “Si la economía no demanda unos puestos de trabajo adaptados a las cualificaciones de los universitarios, vamos a tener de manera permanente una sobrecualificación", explica el coordinador del informe.

3. Mejorar la transferencia en la investigación universitaria
La relativamente reducida presencia de la transferencia en la investigación universitaria y, en particular, de la creación de spin-off y licencias de patentes en las universidades españolas, son dos de los condicionantes con los que se encuentra el sistema de transferencia de conocimiento en España. Para solventarlo se propone reducir las barreras a la valorización de la investigación universitaria, y diseñar incentivos con este propósito para desarrollar la carrera académica e investigadora en las universidades.

4. Incrementar la financiación pública de las universidades
A pesar del aumento de los precios públicos de los últimos años, las universidades tienen un 10% menos de recursos que en 2010. En este aspecto juegan un papel importante las administraciones de las Comunidades Autónomas, lo que hace que haya una gran disparidad tanto en el precio de las matrículas como en la manera de financiar la universidad.

5. Potenciar la internacionalización
La pandemia ha afectado especialmente a la internacionalización de la universidad, y concretamente a España en el aspecto que más destacaba: la movilidad de sus estudiantes. Este sentimiento de internacionalización es común al resto de países europeos, con la puesta en marcha de las Universidades Europeas, redes de universidades consideradas como consorcios capaces de movilizar a estudiantes y profesores entre ellas, crear titulaciones conjuntas y fomentar investigaciones.

6. Universidades socialmente responsables
Las empresas no son las únicas que están implementando programas de sostenibilidad enfocados en los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), sino también las universidades. En este sentido, su desafío es el de aprovechar sus potencialidades de formación para capacitar a las personas que han de implementar dichos objetivos. De hecho, ya hay rankings que miden estos indicadores con las universidades más sostenibles, como el de Times Higher Education o Green Metric.

7. Promover la igualdad de género
Los diagnósticos realizados por las universidades españolas comparten los resultados difundidos a nivel nacional por los informes ‘Académicas en cifras’ y ‘Científicas en cifras’, los cuales evidencian la escasa presencia de mujeres en los cargos de gobierno, segregación vertical o techo de cristal en la carrera investigadora, segregación horizontal en la elección de estudios y de personal científico según áreas científico-tecnológicas, y brecha de género en el conjunto de ayudas a proyectos de I+D+i.

Accede al informe completo en www.fundacioncyd.org.

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