Dos modalidades de postgrado diferentes, para distintas necesidades.
Aunque comparten denominación, lo cierto es que los programas oficiales de postgrado y los títulos privados son
bien distintos. Los postgrados oficiales se caracterizan por estar regulados desde su proceso de creación, tener un
precio en la línea de la enseñanza pública, y la posibilidad de acceder a un doctorado a través de ellos.
Los privados, por su parte, carecen de valor oficial, y son impartidos por universidades privadas o escuelas de
negocios. Su
orientación es básicamente profesional.
Tras la firma en 1999 de la Declaración de Bolonia, la oferta de títulos de postgrado ha cambiado notablemente. En
2005,
España aprobó los reales decretos que regulan las enseñanzas de grado y postgrado, y en este momento, las
universidades
están inmersas en la carrera por la adaptación de sus titulaciones al nuevo Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).
Además de los postgrados ofrecidos por las escuelas de negocios, las universidades españolas impartían masters
como títulos
propios. Muchos de ellos, con la adaptación, han pasado –o pasarán- a ser masters oficiales.
Diferente alumnado
Mientras los títulos oficiales, en la práctica, están orientados a la docencia y la investigación, los títulos privados
suelen
adaptarse mejor a las necesidades del profesional que desea ampliar su formación de cara, por ejemplo, a un
ascenso o a un
cambio de trayectoria en su carrera.
El perfil, en este último caso, del estudiante es el del profesional que necesita un programa compatible con su
actividad laboral,
tanto en horario como en contenido. Los profesores de los centros privados habitualmente son profesionales de
alto nivel, y el
ambiente de trabajo en las aulas se parece más a un intercambio de experiencias que a una clase magistral.
Ofertas de postgrado complementarias
Todo apunta que masters oficiales y títulos privados convivirán en armonía una vez concluido el proceso de
adaptación al EEES.
Las necesidades e inquietudes individuales y las del mercado se encargarán de distribuir el alumnado entre el
postgrado
público y el privado.
Se podría decir, de hecho, que ambas opciones se complementan, ya que, más que pisarse terreno, satisfacen
necesidades
diferentes: Los primeros continuarán bebiendo del alumno que desee continuar sus estudios de grado, permitiendo
una
especialización académica o profesional. Los segundos, seguirán siendo demandados por profesionales en activo,
con amplia
experiencia y en ocasiones nivel directivo.
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