La inteligencia artificial en la universidad impulsa la empleabilidad de los titulados

Sofía Riesco

El dominio de estas herramientas desde la etapa académica facilita una inserción profesional más competitiva.

¿La universidad sigue siendo un ascensor social? La cuestión, dependiendo de a quién preguntes, tiene múltiples respuestas. Por parte de las propias universidades, sí lo es, ya que en los últimos años han aumentado los contratos indefinidos para las personas universitarias. Para los alumnos, ya no es tanto un factor de prestigio o de mejora social, pero sí que aporta un espíritu crítico, tan necesario actualmente para ser capaz de enfrentarse a la revolución y a los retos que trae consigo la inteligencia artificial.

Y para las empresas, existe el problema de la sobrecualificación, ya que los titulados superiores ocupan puestos que no se corresponden con lo que han estudiado. Urge, por tanto, adaptar la oferta y la demanda y hacerlo más rápido. E igualmente, el ser capaces de atraer y retener al talento internacional, tanto a nivel docente como estudiantil.

Estas son algunas de las cuestiones que se plantearon durante la presentación del Informe CYD 2025 en una mesa redonda en la que participaron rectoras de las universidades madrileñas y representantes del mundo empresarial. Todos coincidieron en que más que tener un título universitario, lo que se debe fomentar son las capacidades, tanto transversales como humanísticas, para aportar ese toque humano, esa capacidad de decisión y esa actitud crítica ante los resultados planteados por la IA.

Algo que también destacó la presidenta de la Fundación CYD, Ana Botín, que resaltó la importancia de incorporar la IA como eje del cambio cultural, tanto en la empresa como en la sociedad. “Las empresas debemos ser capaces de transformar nuestra forma de trabajar. Si cambiamos la forma en que aprendemos, cambiaremos la forma en que trabajamos”, señaló.

Retos del sistema universitario español

Tanto el Informe CYD 2025 como los ponentes coinciden en algunos puntos en los que la universidad española debe incidir para mejorar su competitividad:

  1. Atraer talento internacional: las universidades españolas compiten a nivel global con unos presupuestos bastante inferiores, lo que se ve reflejado en una poca autonomía para seleccionar estudiantes, docentes, definir titulaciones o salarios. En otros países como Estados Unidos o Reino Unido, los procesos de selección son más exigentes, existen sistemas de rendición de cuentas e incentivos para conseguir más recursos. Otros factores como el alojamiento o las oportunidades de desarrollo profesional una vez finalizados los estudios también hacen que el talento que viene a estudiar, después se marche.
  2. Formar a los docentes en inteligencia artificial: los estudiantes, si no están en clase, resuelven sus dudas del temario preguntando a la IA. Es por tanto una tarea del profesorado enseñarles a utilizarla de manera correcta para saber filtrar, recurrir a fuentes fiables y desarrollar una capacidad crítica ante los contenidos generados. A nivel profesional, hay que saber qué necesita cada sector profesional para poder usar la inteligencia artificial de la manera más eficiente posible.
  3. Empleabilidad y titulaciones: aunque se ha mejorado en inserción laboral de los titulados universitarios en los últimos años, los avances sociales y tecnológicos son más rápidos que la capacidad de las universidades de adaptarse a ellos. Por tanto, ya no vale solo con tener un título, sino con tener la disposición por aprender continuamente. Las empresas forman a los junior, pero también se puede volver a la universidad a través de cursos o módulos online para actualizar competencias y conocimientos.

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