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Alumnos de Telecomunicaciones frente a los decretos de grado y postgrado

La Delegación de Alumnos de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la UPM ha manifestado en un comunicado su postura acerca del esquema de la nueva titulación de Ingeniero de Telecomunicación tras la aprobación de los Reales Decretos de Grado y Postgrado.

En opinión del alumnado de Telecomunicaciones de la UPM, el nuevo titulo debería ser denominado como el actual Ingeniero de Telecomunicación, tal y como se firmaba en la Declaración de Elche y la Declaración de Gran Canaria en el marco del Congreso de Estudios de Telecomunicación CEET. También están de acuerdo con un desarrollo de la titulación distribuido en 240 créditos ECTS.

Eso sí, creen necesario complementarlos, de forma ineludible, tal y como permiten los recientemente aprobados Reales Decretos, con la anexión de un Proyecto Fin de Grado (PFG), prácticas en empresas e idiomas. Al complementar los 240 créditos ECTS con este tipo de contenidos se alcanzará una mayor posibilidad de movilidad por los idiomas, una mejor preparación para la vida laboral en el mercado de trabajo de Europa por las prácticas en empresas y una acreditación que permita asegurar que al finalizar la grado se dispone de las capacidades que se otorgan con las atribuciones y competencias profesionales (Proyecto Fin de Grado).

Los alumnos de Telecomunicaciones de la UPM se manifiestan partidarios de hacer uso de la sugerencia del Real Decreto 55/2005 de poner en marcha cierta orientación en la conformación de un Ingeniero generalista de 240 ECTS. Para que esto sea posible, y a la vez obrar en aras de la movilidad buscada en la Declaración de Bolonia, proponen la creación de dos fases: una básica hasta los 180 ECTS (este punto se define en Europa como punto de movilidad o Pivoting Point) y la segunda (de orientación) hasta los 240 ECTS.

La primera sentaría las bases de un Ingeniero y la segunda, en la que el estudiante escogería la orientación deseada, ampliaría los conocimientos en el área que se desee. Esta orientación sería debidamente recogida en el Suplemento al Diploma, y así constaría y se valoraría en el mundo profesional.

En cuanto a al Postgrado, ven inexcusable que sea adaptable a las condiciones variables que imponga el devenir de los conocimientos en el ámbito de las Tecnologías de la Información y Comunicación. Sostienen que la integración en la Universidad de profesionales de la industria es aconsejable, determinante y necesaria, pues ello favorecería la adquisición de conocimientos. Los profesores de la Universidad aportan su visión de los conocimientos y a ésta se le agrega la de los profesionales del sector.

Es por ello que el Postgrado constaría, según su criterio, de entre 90 y 120 ECTS, diferenciándose estos en el deseo del alumno de continuar con el Doctorado o no. Los 90 ECTS podrían estructurarse de forma que los 30 últimos se dedicasen a un Proyecto Fin de Máster (PFM).

Al constituir el Postgrado de esta forma, en el supuesto de no haber realizado los complementos de prácticas en empresas, PFG e idiomas (y en consecuencia no disponer del título de Grado), se podría obtener tras la realización del PFM el título de Grado y Postrado simultáneamente.

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