Consejos para trabajar con éxito en el extranjero

Sonia Pascual

¿Qué hacer para que trabajar en otro país sea un éxito? Barbara Gorter-Zahuta, consejera jubilada de EURES, da consejos prácticos para conseguirlo

Con 32 años de trayectoria profesional, 15 de ellos desde la red EURES de los Países Bajos, Barbara Gorter-Zahuta posee una experiencia que le permite ayudar a aquellas personas que se plantean trabajar en otro país. ¿Qué es necesario hacer para transformar lo que suele ser una necesidad en un éxito? Descubre cinco consejos importantes:

1º Aprender el idioma

Barbara trabajaba como profesora de alemán en Varsovia, cuando se trasladó a los Países Bajos. Sabe por experiencia hasta qué punto esto es cierto e importante, ya que pasó su primer año estudiando neerlandés y superó un examen para demostrar sus conocimientos, lo que le sirvió para buscar empleo.

2º Invertir tiempo y energía para construir una nueva vida

«Sé lo que se siente al dejarlo todo e irse a un país nuevo. Lo más importante de verdad es aprender la lengua, porque con ella viene la cultura y una manera de entender por qué las cosas son como son», afirma Barbara. La incapacidad de la gente para aceptar las diferencias que encuentran en el nuevo país es la razón principal de que regresen.

«Es necesario sentirse feliz donde uno está, y eso significa entender el nuevo entorno». También es fundamental estar dispuesto a pensar de una manera más amplia sobre el trabajo que uno puede desempeñar. «En ocasiones es preciso realizar un compromiso inicial sobre el primer empleo, de modo que puedas tener tiempo de aprender la lengua o de adquirir formación. Tal vez compense trabajar duro: el siguiente trabajo podría ser mucho mejor».

3º Opciones del mercado laboral

Ante la falta de empleo como profesora de alemán, Bárbara acudió a la oficina de empleo, y cuando le preguntaron qué otra cosa deseaba hacer se dio cuenta de que lo que de verdad le gustaría sería estar al otro lado de la mesa. «Me gustaría ayudar a la gente a encontrar trabajo», aseguró al responsable de empleo.

Al principio rechazaron su solicitud por no tener las cualificaciones adecuadas, pero Barbara perseveró y contestó que estaba preparada para trabajar en el servicio público de empleo mientras seguía sus estudios para ampliar sus cualificaciones en una escuela nocturna.

4º Objetivos claros

La perseverancia dio sus frutos y la oficina de Leiden la contrató con esas condiciones. «Pasé tres años trabajando a jornada completa y asistiendo a clases nocturnas. Estudiaba todos los días, incluidos los fines de semana. Pero, como les digo a los solicitantes de empleo, merece la pena», asegura. «Es necesario tener un objetivo claro. Si sabes lo que quieres y para lo que te esfuerzas, y si estás dispuesto a invertir la energía que se necesita al principio, entonces se puede conseguir cualquier cosa», añade.

Pero, ¿en qué ha cambiado la forma de buscar empleo? Hace treinta años había fronteras en Europa y Polonia era otro mundo en comparación con los Países Bajos. «Hace dos años volví para visitar a mi hermana e hicimos el viaje en coche: debo decir que lloré. Tenemos una Europa tan abierta ahora...», dice Barbara. Y lo anterior se traduce en auténticos cambios en el mercado de trabajo. «Las barreras han caído en todos los sentidos: Internet, entrevistas por Skype, ferias de empleo en línea y físicas... todo está abierto para permitir que las personas aprovechen al máximo las oportunidades», explica Barbara.

A finales de 1999 se incorporó al equipo de EURES. «Cuando proponía a los empresarios que querían cubrir un puesto la realización de una entrevista por Skype o que asistieran a una feria de trabajo, invariablemente preguntaban "¿Cuánto me va a costar?". Siempre se sorprendían de que los servicios de EURES fueran gratuitos».

Ahora hay mucha más información disponible. «Los empresarios que solían acudir a nosotros a fin de tramitar los permisos de trabajo para los trabajadores temporales vienen ahora a buscar personas para puestos más permanentes», explica.

5º Orientación laboral

No cabe duda de que el servicio de un consejero puede cambiar la vida. «Hace unos dos años vino una matemática y me dijo que había pasado dos años buscando un puesto en una universidad alemana, pero no había conseguido nada. Le pregunté por qué estaba tan empeñada en que fuera en Alemania».

Barbara aconsejó a la solicitante de empleo que investigara un poco, que tal vez sería conveniente que pasara unas vacaciones en un país escandinavo, por ejemplo. «Volvió para decirme que había pasado una semana en Suecia y que iba a empezar a buscar empleo allí». A los tres meses encontró un trabajo en una universidad sueca. «Me escribió para agradecerme el consejo y me dijo que, de no ser por mí, aún seguiría buscando trabajo en Alemania».

A veces es cuestión de dar con alguien que conoce el mercado de trabajo y te da un consejo en el momento oportuno para que una persona intente otra vía... otro perfil u otro país.




Fuente: Noticia publicada en EURES, El Portal Europeo de la Movilidad Profesional

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