¿Te acuerdas de los primeros cursos por correspondencia? Pues en realidad no ha llovido tanto. Sin embargo, la
formación
a
distancia se ha transformado hasta el punto de ser hoy una opción más para el aprendizaje.
La clave de esta vertiginosa evolución está –cómo no- en la aparición de Internet en nuestra vida cotidiana. De
aquellos
tomos
descomunales y la lentitud del correo ordinario, al e-learning. Nada más y nada menos. El flamante método de
enseñanza
sufrió
en 2000, cuando daba sus primeros pasos, el revés de la explosión de la burbuja de Internet. Sin embargo, pasada
la
época de
turbulencias, no ha dejado de crecer en los últimos tres o cuatro años.
Apoyándose en Internet y soportes multimedia, el e-learning permite seguir un programa de formación a distancia,
por
libre o
tutorizado, solo o en grupo.
Una de las caras más atractivas del e-learning es el autoaprendizaje no pautado, a partir de módulos cortos que
propone
el
tutor. El alumno aprende a su ritmo, y establece su propio horario. Este método se está asociando fácilmente con la
formación
contínua. Un trabajador que tiene hora de entrada pero no de salida no tiene por qué renunciar a reciclarse y
ampliar sus
conocimientos. Bastará con un ordenador y ganas de aprender. El desarrollo del curso lo marca el propio alumno.
Otra de las posibilidades que ofrece el e-learning es la formación sincronizada. En este caso, se introduce la noción
de “clase
virtual". También se estructura a base de módulos cortos, pero en este caso el aprendizaje se desarrolla de la
mano de
un
profesor, siempre a distancia.
La tendencia, muy al hilo con nuestro modelo de sociedad, es a mezclar herramientas según las necesidades de
cada
alumno.
Así, clases prácticas, clases virtuales y presenciales conviven en armonía en favor del alumno. Los blogs y los foros
son
instrumentos de aprendizaje cada vez más valorados por los alumnos de programas a distancia.
Es importante señalar que el e-learning no surge con vocación de sustituir la formación presencial, sino como vía
alternativa de
aprendizaje. No se trata de reemplazar, sino de multiplicar el acceso a la formación en general.
La tecnología avanza, y con ella los métodos de enseñanza. Aparecen nuevos modos de aprendizaje, más
ajustados a las
necesidades de cada individuo, más lúdicos y eficaces.
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