El heterogéneo perfil profesional que presenta el sistema penal, en el que se integran colectivos de muy diferente formación y con funciones interrelacionadas pero muy divergentes, está provocando la necesidad de alcanzar un alto grado de especialización en estos, debido a las enormes complejidades que la delincuencia moderna plantea a todos estos profesionales, complejidades legales, interpretativas, operativas y ejecutivas. Prisiones con un incesante crecimiento en número e internos así como una diversificación de la población penitenciaria, formas de delincuencia globalizadas que afectan a inmigrantes, usuarios de los sistemas de comunicación, sistemas financieros, etc, y que igualmente requieren un replanteamiento de los objetivos y mecanismos de seguridad a todos los niveles de la Administración pública.