La abogacía es más que una profesión. Los abogados tienen como principal misión prestar a los ciudadanos el asesoramiento necesario para la adecuada protección y defensa de sus derechos e intereses. Aunque se suele identificar la labor del abogado con la litigación, en defensa de esos derechos e intereses, ante los juzgados y tribunales, la abogacía implica la prestación de muchos otros servicios: aconsejar, negociar, pactar, redacción de documentos jurídicos de diversa índole (contratos, testamentos, etc.), y algunas otras más. En el caso de la litigación procesal, la abogacía forma parte del fundamental derecho, reconocido en nuestra Constitución, a la defensa, a su vez integrante del derecho al proceso debido, y con reflejo en la adecuada tutela judicial efectiva que debe ser solicitada por quien tiene las conocimientos y la técnica para ello. En las demás tareas, los abogados cumplen con otra función importante, la de dar seguridad y tranquilidad a los ciudadanos en sus relaciones humanas, jurídicas, económicas, sociales.