| | | Inicio -> noticias universidades | | | 5 Claves para enfrentarte a una entrevista de trabajo | | | | | 26-3-2008 Redacción MasterManía |
| | ¿Te asustan las entrevistas de trabajo? Buenas noticias: no
tienen por qué.
Está claro que el primer contacto personal con la empresa es
clave para conseguir el puesto al que aspiramos, pero no
hay por qué tener miedo.
La principal función de una entrevista es conocer al
candidato, no sólo desde el punto de vista laboral, sino
también personalmente. Es muy importante mantener una
actitud positiva, entender la entrevista de trabajo, no como
un examen, sino como una oportunidad para mostrar tu
interés y tu capacidad para desarrollar el trabajo que te
ofrecen.
Anticípate
Siempre habrá alguna pregunta que te pille por sorpresa –
también se trata de ver cómo reaccionas ante lo inesperado-
, pero te resultará útil hacer un repaso mental de quién eres
y de por qué estás allí antes de acudir a tu cita.
No es ninguna tontería. Piensa en qué contestarías si te
preguntaran sobre tus aficiones, tus intereses personales,
tu familia, tus aspiraciones profesionales, la posibilidad de
trabajar horas extra... Tener claras estas respuestas no sólo
reducirá tu ansiedad frente a la entrevista, también te dará
confianza, y ten por seguro que la seguridad en uno mismo
se transmite.
10 preguntas frecuentes en una entrevista de trabajo
Hay una serie de cuestiones que suelen repetirse en las
entrevistas de trabajo. El objetivo es conocer personalmente
al candidato, así que puede ayudarte conocerlas de
antemano:
1. Explíqueme algo sobre usted.
2. ¿Por qué quiere cambiar de trabajo?
3. ¿Por qué quiere trabajar con nosotros?
4. ¿Está en otros procesos de selección?
5. ¿Le gusta trabajar en equipo?
6. ¿Le han echado de algún puesto de trabajo?
7. Cuénteme algún problema que haya tenido en sus
trabajos anteriores.
8. ¿Cuáles son sus puntos débiles?
9. ¿Qué expectativas económicas tiene?
10. ¿Está casado/a? ¿Piensa quedarse embarazada?
Saber que es muy probable que estas cuestiones surjan a lo
largo de la entrevista puede resultar útil. No se trata de
memorizar posibles respuestas. Sin embargo, reflexionar
sobre ellas e interiorizar una actitud frente a ellas puede
ayudarte a reducir los nervios y a dar una mejor imagen.
Es difícil decir dónde acaba el derecho a saber del
entrevistador. Si a lo largo de la entrevista consideras que
alguna de las preguntas es inadecuada lo mejor es tratar de
pasar por encima sin entrar en detalles, con la mayor
diplomacia posible.
No tires piedras contra tu tejado
Es habitual pensar que nuestro curriculum puede resultar
insuficiente para el entrevistador. En este caso tampoco hay
que temer. Sólo hay que utilizar el sentido común. Nadie va
a ofrecerte un puesto de calidad si no tiene la certeza de
que puedes desempeñarlo, así que seguramente querrá
cerciorarse de tu “buen nivel de inglés” o de tu capacidad
para resolver conflictos.
Si el dominio de un determinado idioma, por ejemplo, es
imprescindible para desempeñar las labores del puesto al
que aspiras no servirá con decir que lo hablas, será
necesario demostrarlo. Ponerte en la tesitura de tener que
justificarte sólo te hará pasar un mal rato y dará muy mala
impresión. Lo mejor es ser “honesto” y dar una idea lo más
fiel posible de qué eres capaz de hacer.
Mantén la idea de querer mejorar en aquello que sabes que
son tus debilidades, y pon el acento en lo que hace de ti un
candidato especial. Es importante diferenciarse y transmitir
que puedes aportar algo más de lo que se te exige.
En cualquier caso, sé humilde. Muéstrate seguro de tus
capacidades, pero huye de dar una imagen arrogante o
autosuficiente. Trabajarás en un equipo, y por relevante que
sea tu labor debes tener presente que serás una pieza de la
máquina que persigue un objetivo. Necesitarás tener los
ojos bien abiertos. Eres nuevo en el equipo y cualquier
indicación te resultará útil.
¿Qué me pongo?
Hay que tener en cuenta que la primera impresión marcará
el resto del encuentro, y que será difícil de borrar, así que
conviene entrar con buen pie. En general, lo más indicado es
tener una presencia formal y lo más discreta posible.
Se trata de que tu imagen personal responda a las
expectativas de quien te está entrevistando, y ajustarse a
ello no es muy difícil. Aplica el sentido común. Todo depende
de si trabajarás en contacto con el cliente, de la filosofía de
la empresa, de la función concreta que tú vayas a
desempeñar...
No te disfraces. Es importante que te muestres natural,
sereno y confiado, así que no te disfraces. Sentirte incómodo
con tu indumentaria no te ayudará.
Actitud
Es importante que mantengas una actitud fresca y positiva.
Muéstrate interesado y motivado para ocupar el puesto que
te ofrecen. Procura extraer los aspectos positivos de tus
anteriores trabajos, sin menospreciar otras empresas. No es
momento de reivindicaciones, sino de presentaciones.
Presta atención en todo momento, sin perder detalle de lo
que el entrevistador te cuenta o te pregunta. No tengas
miedo de intervenir. La entrevista no es un monólogo de una
de las partes. Sin interrumpir, aprovecha un momento
apropiado para intervenir con un comentario o plantear una
duda. De esa forma estarás mostrando interés, la
conversación será equilibrada y no sentirás que tu
evaluación es férrea. De paso, podrás aclarar algunas dudas.
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